La música siempre ha andado por el trasfondo de mi vida. Y durante muchos años, por algo más que “el trasfondo”.
Durante mi adolescencia comencé a manifestar las inquietudes que se mantendrán invariables a lo largo de toda mi vida hasta el presente. Comencé a escribir. Comencé a leer todo lo que caía en mis manos de lo que por entonces era literatura ocultista y esotérica, religión, mitología, espiritualidad, filosofía…y qué se yo más. A los 13 años comencé a practicar artes marciales. Y con la llegada de la adolescencia comencé también a dedicarme a la música, ensayando, grabando, actuando y editando algunos discos durante bastantes años.
A los 20 años pasé aún por el trámite de tener que realizar el Servicio Militar, lo cual hice en la Academia General Militar de Zaragoza, en la misma época en la que el ahora rey Felipe VI estudiaba como cadete en la misma, dándose la curiosidad de que ambos compartimos varias maniobras militares en los Pirineos, de las que hay incluso testimonio fotográfico. Mi madre guarda dichos testimonios como reliquias pías de la santísima cruz de Jesucristo.
Todas estas facetas se irán solapando e irán pasando sucesivamente a primeros planos o a planos más secundarios cíclicamente, sin que desaparezca ninguna, aún en los momentos puntuales en los que alguna de ellas tomaba algo más importancia. Todas ellas convivirán más o menos armónicamente a lo largo de mi vida…aunque amalgamándolo todo siempre ha estado una “visión espiritual de la existencia”. Una visión muy particular…pero visión al fin y al cabo.
Un pasado como músico
Mi adolescencia y post adolescencia, ya que en realidad, mi periodo como músico se alargó durante más de una década, comenzó bajo la confluencia de la clásica vorágine de rebeldía juvenil sumada a una necesidad de expresión artística. Iniciándose un periodo que estuvo marcado por salas de ensayos, estudios de grabación, multitud de maquetas, actuaciones en directo, entrevistas tanto para prensa escrita como para radio, y unos cuantos discos de varios grupos musicales diferentes. Grupos que, aunque claramente distintos, solían estar marcados por la saturación de sus guitarras.
Entre los más destacables…
Aún a pesar de tocar la guitarra desde mi infancia, fue la batería y la percusión la que determinó mi vida durante muchos años. Comencé a tocar la batería a principios de los años 80 junto a mi hermano Pedro en un grupo extraño, compuesto tan solo por su hiper particular y distorsionada guitarra que tenía parte de sus cuerdas de bajo, y media batería que yo tocaba de pie. Una formación muy extraña en aquellos días pero que en el presente se ha convertido en más normal (gracias a grupos como White Stripes o Royal Blood). Pero doy fe de que en su momento, fuimos totalmente atípicos (más o menos de pop rock) y más cercano a una vanguardia revolucionaria artística de principios de siglo XX que a un grupo estándar de rock. y todo ello imbuido de una iconografía dominada por las imágenes de fetos. El nombre con el que nos bautizamos artísticamente fue Fetoalérgicos a Ti. Con él, realizamos nuestras primeras actuaciones (en lugares como el Agapo o San Mateo Seis), y con él, grabé la primera maqueta musical de mi vida en marzo de 1985, conteniendo tres canciones: Antaño/El sojuzgado/En el tabernáculo. La primera maqueta de muchas. Y las primeras apariciones fugaces en radio. La maquetación de aquella grabación mostraba a Boris Karloff en Frankenstein…Todo en un expresionista blanco y negro. Toda una declaración de intenciones.


El servicio militar en 1985 trajo un parón y también un cambio de rumbo.
A mi salida del trámite militar en 1986 formé parte de Los Karnstein, un grupo de garaje que pateó los locales y bares del barrio de Malasaña de Madrid durante varios años, marcado por un estridente órgano Farfisa y un fuzz de guitarra. Su nombre procedía de la mítica familia de vampiros que Sheridan Le Fanu describió en su novela «Carmilla». Una maqueta de cuatro canciones que jamás llegó a materializarse en forma de vinilo fue su pequeño legado. Incluía los temas Quiero hacerte feliz/Blood star/Esta noche/Soy así.

Ahora se me hace raro ver alguna foto antigua de esa época, como cuando hace no demasiado tiempo, llegué por casualidad al blog de Marisa Ruiz, una de las propietarias del Agapo, en la que me vi junto a Paco y Ángel de Los Karnstein y junto a algún miembro de los Macana (http://porquemepasaesto.blogspot.com).
Durante esa época toqué a la vez en otros proyectos. Actuaciones y maquetas nacieron con el grupo de rhythm and blues 24 Horas o con un proyecto curioso en el que Los Karnstein acompañaban a la cantante Laura. Este proyecto se materializó en marzo de 1988 con una maqueta con varias canciones interesantes entre las que se encontraba Tu Promesa o una versión de Femme fatale de la Velvet Underground.
Algo más tarde, a rebufo de la separación de Los Karnstein, fundé Escuela Muerte (o School Death, que bajo ambas denominaciones fue conocido) junto a Ángel Álvarez (antiguo teclista de los Karnstein, reconvertido a bajista). con distintas formaciones (entre cuyos miembros estuvieron «Churro», «Macanás», «Macarny», David Krahe, Esteban, Rafa…) editamos un single Lárgate/Sangre (en 1990), además de incluir alguna canción en discos recopilatorios de la época, como una versión del clásico de Nancy Sinatra These boot are made for walking que apareció en el EP recopilatorio Hard On en 1989. O en el Lp recopilatorio “The munster dance hall favorites vol. IV” (1991) dónde fue editado de nuevo el tema “Sangre”. Un grupo marcado por la dureza pre punk de los antiguos grupos de Detroit americanos de mediados de los años 70.





Ya en 1989, formé parte de El Duelo con el que grabamos una maqueta de estudio y otra para Radio Nacional de España. Este grupo, al cabo de poco tiempo se transformó y refundó en La Broma Negra junto a Carlos caballero y Jesús Gil. Grabamos algunas maquetas que hoy día sigo pensando que fueron muy buenas.
Una primera (acompañados del guitarrista Ángel Funes) conteniendo los temas: «Ardiendo», «Ante la pared» y «Ven».

Y una segunda (con los guitarristas Toni y Jaime) conteniendo cuatro temas: «El ciego», «Cabiria», «Corónate» y «La hija del enterrador».

La Broma Negra llegó a grabar y editar dos Lp´s: “Livbido” (en diciembre de 1992) y “Desnudo el Cazador” (en febrero de 1994), ambos ya con los guitarristas definitivos David del Castillo y Alex Gómez.

Además de muchas actuaciones (incluida la TV), entrevistas en radio, revistas, videos musicales e incluso una de sus canciones elegida para promocionar en Telemadrid un Madrid-Barcelona de futbol.

Una pequeñísima repercusión mediática que no llegó a cuajar con una consolidación profesional.

Algunos videos de sus canciones pueden ser vistos aún en You Tube:
Cuando nos encontrábamos en fase de preparación del tercer LP llegó nuestra separación. Muchos años después, Carlos y Alex se volvieron a reunir, pero decliné formar parte de ese proyecto.
En 1997 grabé un LP de nombre “Sed non Satiata” junto a Carlos Caballero (ex vocalista de La Broma Negra) bajo el nombre de Vena Cava.


Una primera incursión en sonidos de carácter más expresamente digitales y tecnológicos. A día de hoy, sigo considerando alguna de aquellas canciones, como de lo mejor que hice a lo largo de los quince años en que la música fue la gran fachada de mi vida.
En esta última época como músico también colaboré en la composición y grabación de alguna banda sonora para cine, como para la película “Papá Piquillo” (1998) del director Álvaro Sáenz de Heredia con Chiquito de la Calzada como protagonista.

Actualmente, simplemente me desfogo y me divierto, tocando de vez en cuando mi guitarra y realizando pequeñas grabaciones caseras.
Compartiré algunas de ellas a través de este canal.


