
«Ediciones La Muertecita» es un micro proyecto editorial que nace como consecuencia lógica de los años de aprendizaje en los procesos de autoedición literaria de mis propios libros.
La editorial está enfocada en la edición, distribución, propaganda y comercialización de mis propios libros, pero también se abre a la posibilidad de editar obra ajena enfocada básicamente en dos vertientes. Una, la de nuevos autores. Y otra, la reedición de material antiguo no muy conocido, bien porque no existan traducciones al castellano o bien porque haga demasiados años desde la última vez en que algunas obras fueron editadas. La temática (en principio) estará enfocada en aquellos textos que solapen cualquier aspecto artístico y literario con la espiritualidad y el ocultismo. Y todo ello desde una visión transgresora, heterodoxa, visionaria, underground, outsider e independiente.

Darannur es el centro de crecimiento personal que abrí junto a Helena Bejarano, en Madrid en el año 2010. Es el eje vertebrador de todas las demás actividades. En él se han realizado a lo largo de estos años, casi 600 talleres, cursos, charlas, conferencias, conciertos, visitas organizadas…además de impartirse en él, de forma regular, clases de distintas disciplinas ligadas al autoconocimiento como varias modalidades de yoga, pilates, chi kung, taichi y por supuesto, artes marciales.

Ligada a Darannur se encuentra específicamente su Escuela de Karate, dirigida directamente por mí sobre la base del estilo Shotokan, el cual practico desde el año 1979. Mi eterno aprendizaje da las gracias por su paciencia a maestros de la talla de Antonio Oliva, Andrés Ortiz y al sensei Osamu Nomura.

También ligada a Darannur se encuentra la Escuela de Conocimiento Ancestral (E.C.A) un proyecto en el que tratamos de aunar religión, mitología, arqueología y tradiciones antiguas, para tratar de encontrar una nueva definición de eso que llamamos Espiritualidad. Los conocimientos que se imparten en la Escuela tienen un eminente sentido práctico.
¿Qué no es la Escuela? No es una escuela terapéutica ni de formación de curanderos. No somos una secta. Ni gurús de la Nueva Era. No entramos en eso que ahora se conoce como autoayuda. No somos pseudocientíficos. No hacemos milagros.
Somos una escuela de pensamiento y práctica metafísica científica. Se trata de que cada cual encuentre sus respuestas, basadas en un trabajo científico. Si un experimento se repite bajo unos mismos parámetros y condiciones, los resultados son y deben ser los mismos. No renegamos de la medicina, ni mucho menos. Pero a la medicina, tal como la entendemos actualmente, se la puede ayudar, básicamente con como llevemos a cabo nuestra vida. Si nuestra vida es tóxica, no habrá medicamentos que nos libren de la enfermedad. Y esa toxicidad que ingerimos y creamos es tanto física y exógena, como metafísica y endógena. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida. Cada uno de nosotros tomamos las decisiones que nos llevan hacia unos lugares o hacia otros.
- Pero para que estos resultados se den (y no estén mediatizados) hay que ser perseverantes y hay que basarlos en unos principios:
- Que todo lo que enseñamos ya está dicho incansablemente por otras tradiciones mucho más antiguas. No transmitimos grandes revelaciones místicas. Ni nos inventamos nada nuevo. Y por supuesto no ponemos nuevos y atrayentes nombres sobre conceptos antiguos.
- Que lo hacemos desde un marco no religioso donde damos a la mitología, una importancia más relevante que la de simple transmisión de historias fantásticas.
- Que el gran problema del ser humano es que no es libre. Está manipulado y esclavizado por entidades antiguas que están bien retratadas en los antiguos textos gnósticos, las cuales ejercen su control, básicamente porque ellos tienen conocimientos que nosotros no solemos tener.
- Todos los problemas del planeta derivan de las acciones de estos seres y de nuestra debilidad para ser manipulados por ellos. Pero también, todas las soluciones están en nuestras manos. Todo depende de nuestras decisiones.
- Que el ser humano debe de desligarse por completo de las figuras de los dioses. De cualquier dios. Da lo mismo que sean, aparentemente benignos o aparentemente malignos. Las religiones fueron creadas como organismos de control social, pero los grupos esotéricos tampoco son algo muy distinto, ya que tanto unos como otros dependen de la intercesión de unas supuestas entidades superiores.
- Que es necesario superar el “paradigma económico” en el que nos han metido.
- Que la única manera de que volvamos a ser libres es que seamos poderosos y estemos sanos, y para ello es fundamental que retomemos el control de:
- Nuestra energía (con ejercicios energéticos, pero también con el control de aquello que comemos, bebemos, respiramos y vemos). La epigenética es un concepto que se vuelve fundamental para nuestro desarrollo.
- Nuestra mente (a través de nuestros pensamientos y nuestras palabras). Cosa que hacemos con casi cualquier forma de meditación. Porque esta consiste en controlar nuestra mente para que esta no nos controle a nosotros. A través de esta (de una manera positiva y repetitiva), influimos en dos aspectos esenciales:
- La reprogramación de los programas que nos dirigen desde el subconsciente.
- La reprogramación de nuestras células. Es increíble cómo cambian nuestras células cuando cambiamos nuestros pensamientos.
- Nuestras emociones (cortando lazos con aquello que se nos enquistó).
- Y todo esto lo tratamos de desarrollar de la manera más simple que podemos. Sin erudiciones ni nombres extraños. Buscando esquemas de trabajo sencillos que solo requieran de nuestra perseverancia.